Autora: Lic. Yenisley Pérez Rodríguez
El fondo Biblioteca del AHPVC contiene dentro de su colección un importantísimo libro titulado “Facsímiles Biográficos de Hombres Ejemplos”, su autor es el Dr. Bernardo Ruíz Suárez, fue editado en 1958 en Santa Clara, recoge 22 microbiografías de personalidades destacadas por su labor.
Resulta interesante la dedicada a Eutimio Falla Bonet, uno de los hijos ilustres de la Región Central, nació en el ingenio “Andreíta”, termino municipal de Cruces, el 11 de Marzo de 1905, fue un gran benefactor para la ciudad de Santa Clara; su padre hacendado, se dedico a los negocios de la caña de azúcar con lo que logró amasar una gran fortuna, llegando a ser dueño de un grupo de centrales. La madre de Bonet fue la generosa dama Dolores Bonet Mora, benefactora de los enfermos de cáncer. La infancia de Eutimio transcurrió en su lugar de nacimiento, en 1915 la familia se traslada a La Habana donde estudió en el Colegio “La Salle”, en el Vedado, allí se graduó de Bachiller, sus estudios superiores fueron realizados en los Estados Unidos, se graduó de Comercial. Era un hombre de una basta cultura, realizó viajes por Europa, Asia, y África, los que le permitieron ampliar sus conocimientos.
Como parte de su gran obra benefactora, se encuentran la Clínica del Cáncer llamada “Clínica Dispensario Dolores Bonet”, el Asilo del Niño y el Colegio Salesiano.
Dentro de esta biografía de Eutimio el autor relata brevemente la hermosa historia que giró entorno a la construcción de la Clínica del Cáncer llamada “Clínica Dispensario Dolores Bonet”, a continuación se sita textualmente lo escrito por el Dr. Bernardo Ruíz Suárez sobre este pasaje.
El 2 de Enero de 1950, fue un día de agradable sorpresa; Falla Bonet, acompañado de su Secretario Particular, el Sr. Mario Darna, vino a Villaclara; tenía interés en conocer a la Sra. Gloria Franco y saber si su donativo había resuelto alguna necesidad a favor de la pequeña Clínica que se intentaba fundar. En la “Sala Conyedo ” del Hospital Civil donde estaban reunidos, y en el transcurso de la conversación, Gloria dijo a Eutimio: “El sueño dorado de mi vida es poder conseguir un Hospital para enfermos de Cáncer”, agregando: “Pero…!Cuesta tanto¡….”El sentimiento y carácter filántropico de Falla Bonet, sensible al anhelo expresado, se manifestó en función de servicio, y respondió con estas palabras “Lo que se necesita es el terreno”…Aquella frase deben haber sonado en los oídos de los miembros de la Liga contra el Cáncer, como las pronunciadas por Cristo cuando dijo: “ Hágase la Luz”…Implicaban las palabras del distinguido visitante, no sólo que se tenía el dinero, sino también el amor, la dedicación, la generosidad para aliviar al corazón humano en sufrimiento…Días después los planos le fueron pedidos desde la Habana a los delegados de la Liga contra el Cáncer en Villaclara. Al llegar a manos de Falla Bonet, estos fueron devueltos con la siguiente frase: “No sirven”… El benefactor invito a los delegados a una reunión en la Habana dándole a conocer su propósito de construir la clínica del Cáncer, semejante a una vista por él en Londres. El no quería un Hospital más, una Clínica más, había concebido un “Templo”, que en realidad es lo que es la “Clínica Dispensario Dolores Bonet” de Santa Clara; en donde la curación física de los enfermos, estuviera en armonía con la tranquilidad contemplativa de un panorama de luz, de sol, y de oxigeno…No quería que los atacados del alma estuvieran sentados en los bancos de los pasillos, mirándose tristemente los unos a los otros; sino que respiraran el aire de sus jardines…Y de ahí que los laterales del patio de la Clínica del Cáncer, ofrezcan un panorama de alegría que fácilmente pueda invadir el ánimo opacado o entristecido de los enfermos. Por otro parte la sensación que se experimenta al visitar esta Clínica es la de que entramos a un Museo para contemplar obras de arte.
Según el autor en Falla Bonet su aristocracia no es la del dinero; es la del alma, que vale más que la primera…por eso preferimos los colores de su sencillez, que la soberbia de algunos privilegiados.
En el libro se detalla cada uno de los valores que resaltan a esta personalidad tan admirada y querida por el pueblo de Villa Clara, además de otros tantos hombres que hicieron historia por su labor a favor de la sociedad.
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